Miedo

Esa sensación que te invade ahora mismo, es la misma que te agobia cuando la luz desaparece, es la misma que te envuelve cuando estas solo; la sensación que ahora mismo te domina, es aquella misma que sientes cuando tus temores más profundos parecen acecharte bajo el cobijo de la oscuridad, cuando no puedes ver ni tu propio reflejo en el espejo, haciéndote dudar de si en verdad será tu reflejo aquello que se encuentra en el espejo; o si es solo el gato lo que se mueve por la casa. Esa sensación que ahora te agobia, es aquella que debilita el espíritu del valiente, y somete el alma del cobarde. El Miedo, ese sentimiento que de día brilla por su ausencia, más con las sombras y oscuridad del anochecer, domina nuestro corazón ante la más mínima señal de peligro, real o imaginaria.

Te envuelves en las cobijas de tu cama, los suaves y confortables escudos contra la oscuridad, calmando tu miedo, llenándote de la dulce mentira de la seguridad, de la agradable mentira de la invulnerabilidad. Y no es hasta que te das cuenta de que no estás solo, cuando esa dulce mentira, da paso a la cruel realidad.

Cierras fuerte tus ojos, queriendo ignorar lo que se encuentra de pie junto a tu cama. Derramas una lagrima, dándote cuenta de lo que inevitablemente se acerca. El miedo te domina, te controla, no hay musculo en tu cuerpo que se oponga al avasallante miedo, que evita que puedas correr de lo que te espera. Sientes como lentamente se acerca hacia tu oído, y sientes el húmedo y caliente aliento de algo que empiezas a dudar sea un hombre. Te decides a gritar por ayuda, venciendo por un corto tiempo al miedo que te mantenía atado. Te sorprendes al notar que no emites sonido alguno. El tiempo se detiene ¿Es esto un sueño? ¿Es acaso tan solo una pesadilla? Una vorágine de pensamientos distintos, de preguntas incesantes no paran de sonar en tu cabeza, temiendo de que entre todas ellas la peor termine siendo verdad.

No te queda más que encarar aquello, y cuando menos, saber la verdad. Te volteas, y entonces lo vez… Susurra lento en tu oído.

“Llego la hora, debemos partir”.

Imperator
Imperator

Abogado, escritor aficionado, administrador y fundador de Verum Lux.

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